Los derechos humanos: ¿serán alguna vez garantizados?
CONSIDERE
por un momento los siguientes mandamientos:
“No
debes asesinar.”
“No
debes hurtar.”
“No
debes dar testimonio falsamente como testigo contra tu semejante.”
Estos
mandamientos formaban parte de una ley que se escribió hace casi 3.500 años y
que gobernó la vida de una nación por más de 1.500 años. El autor de esa ley o
código ciertamente tenía entendimiento de los derechos humanos. Esos
mandamientos nos recuerdan algunos de los principios que se encuentran en la
Declaración Universal de Derechos Humanos, como en el Artículo 3, donde se
declara que todo individuo tiene derecho a la “vida, a la libertad y a la
seguridad de su persona,” o el Artículo 7, donde se declara que todos los seres
humanos son “iguales ante la ley.” Cuando la gente obedecía esa antigua ley,
esto contribuía mucho a garantizar la ‘vida, la libertad y la seguridad’ de la
gente que vivía en aquellos días.
Pero
hoy en día la realidad es muy distinta, porque los derechos humanos al igual
que los deberes no se están cumpliendo como deberían. La violación de los
derechos humanos es un problema que va aumentado de día en día y por ello
muchos llegan a preguntarse ¿serán alguna vez garantizados?
¿Qué hay de los derechos humanos hoy día?
“En
todas partes del mundo crece el abuso de los derechos humanos, y las
violaciones de las normas internacionales están tan propagadas que nos
enfrentamos a una crisis respecto a los derechos humanos.”
Eso
dijo Donald M. Frazer, miembro de la Cámara de Representantes de los Estados
Unidos.
Al
leer estas palabras, algunas personas quizás se sorprendan. Ellas quizás crean
que en el mundo moderno se ha progresado mucho en cuanto a publicar y observar
los derechos humanos. ¿Qué punto de vista es correcto?
Esta
generación ha sido testigo de mucha actividad internacional a favor de los
derechos de diferentes grupos… ciertamente a mayor grado que las generaciones
anteriores. La Organización de las Naciones Unidas ha tratado de establecer una
norma internacional por medio de producir en 1948 la Declaración Universal de
Derechos Humanos. Después de eso se hicieron dos pactos: uno, relativo a los
derechos económicos, sociales y culturales, y el otro, de naturaleza
internacional, relativo a los derechos políticos y civiles.
Puesto
que la Declaración Universal fue meramente una declaración de metas, fue
firmada por la mayoría de las naciones que en aquel entonces eran miembros de
las Naciones Unidas. Sin embargo, los dos pactos tenían el propósito de
convertir aquellas metas en ley internacional que fuera obligatoria para los
signatarios. Las naciones titubearon mucho más en cuanto a firmar estos pactos.
Además
de las Naciones Unidas, otras organizaciones internacionales —como Amnistía
Internacional— trabajan con la meta de animar la observancia de los derechos
humanos por todo el mundo. La Comisión Europea sobre los Derechos Humanos ha
sido establecida para tratar con los alegatos de violaciones. La Organización
Internacional del Trabajo se ha esforzado por abolir cosas como el trabajo
forzado, y por evitar el desempleo.
Muchos
gobiernos nacionales han aprobado leyes que protegen los derechos y las normas
de vida de los trabajadores. Hasta los líderes de la cristiandad se están
expresando claramente a favor de los derechos humanos. Y, más recientemente,
los Estados Unidos han hecho de los derechos humanos una parte principal de su
política exterior, con la esperanza de usar su poderío económico y político
para animar a otros países a proteger los derechos de sus ciudadanos.
Conclusión
“LA
LIBERTAD, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de
la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los
miembros de la familia humana.” Así reza el preámbulo de la Declaración
Universal de Derechos Humanos. Pero no se están ejerciendo. Sí, a través de la
historia, el registro de la humanidad con relación a los derechos humanos ha
sido deficiente. Las fuerzas que deberían haber trabajado para el mejoramiento
del hombre, como las leyes del país, han sido inadecuadas o positivamente
dañinas para la humanidad. A muchas clases se les privó de sus derechos, y las
tendencias egoístas de los hombres impidieron que las clases hallaran alivio de
la opresión. Quién diría que unas palabras escritas hacen más de
3.000 años tendrían también valides en el siglo XXI: “El hombre ha
dominado al hombre para perjuicio suyo.”—Ecl. 8:9
Bibliografía
Libros
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Clavero,
Bartolomé, Derecho indígena y cultura
constitucional en América. México: siglo veintiuno
editores. (1994).
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Fernández-Galiano,
Antonio; de Castro Cid, Benito. Lecciones
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Steiner, J. & Alston,
Philip. International
Human Rights in Context: Law, Politics, Morals. Oxford: Clarendon
Press. (1996).
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Plaza Chávez Josue Roberto
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Perea Corella Gabriel
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