Ensayo 205 Jonathan Alejandro Suarez Gudiño y Jessica Graciela Lopez Lopez
Introducción
Educación para la no
violencia,
Las reformas educativas insisten en la necesidad
de una educación para la ciudadanía y los valores en general. Todas estas
buenas intenciones deben concretarse en disposiciones legales positivas. Por
ejemplo, en el Estado Español, la ley orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de
Educación (Boletín Oficial del Estado, n.º 106, de 4 de mayo de 2006) establece
que los alumnos de Enseñanza Primaria estudiarán "Educación para la
ciudadanía y los derechos humanos", que en 4.º de Enseñanza Secundaria
Obligatoria se estudiará "Educación Ético-Cívica, y que en Bachillerato se
impartirán enseñanzas sobre "Filosofía y Ciudadanía". Confiamos en
que esta ley y sus inminentes desarrollos curriculares sirvan para impulsar una
convivencia pacífica y enriquecedora de todos los ciudadanos. La enseñanza de
contenidos específicos debe estar unida a la formación de hábitos y habilidades
sociales, desarrollando programas adaptados a las diferentes situaciones.
Desarrollo
La
educación para la no violencia armoniza lo personal (educación moral, sexual y
de la salud) lo social (educación vial, del consumidor e intercultural) y lo
ambiental (educación ambiental).
La
transversalidad es un concepto que ayuda a humanizar la acción educativa, procurando
una vida más digna para uno mismo y para los demás. Los temas transversales
permiten reforzar los contenidos actitudinales, tan necesarios para que el ser
humano se adapte a la vida y consiga su equilibrio emocional. Por ello, forman
parte de los procesos de enseñanza-aprendizaje de cada área curricular y
dinamizan la acción educativa escolar. Se ha de procurar que los alumnos
desarrollen proyectos personales dignos, solidarios y esperanzadores.
El pleno
desarrollo de la personalidad de los alumnos, objetivo básico de la educación,
transciende con mucho unos objetivos relativos únicamente a la instrucción con
los que podría contentarse una concepción convencional de la escolaridad, que
tiene por meta única transmitir conocimientos y destrezas.
Al fijar
esta finalidad básica de la educación, así como al señalar la educación en
valores como un principio rector del sistema educativo, se responde a una
demanda social hoy generalizada: la de que la educación formal constituya una
escuela de ciudadanía y de actitudes éticas valiosas. Nuestra sociedad pide a
la escuela que no se limite a transmitir conocimientos; le pide que forme
personas capaces de vivir y convivir en sociedad, personas que sepan a qué
atenerse y cómo conducirse. (cfr.: Centros educativos y calidad de la
Educación. Ministerio de Educación y Ciencia. l994).
Conclusión
La paz es
un valor universalmente reconocido y profundamente arraigado en la sociedad
española. Una muestra de ello es la inclusión de la educación para la paz en
los centros escolares.
El sistema
educativo español ofrece la posibilidad de trabajar ciertos valores humanos
como la paz, desde la perspectiva de la transversalidad en el currículo. Es
decir, que cada profesor puede y debe introducir, en el ámbito de su materia de
enseñanza, la educación para la paz y la convivencia, permitiendo y
favoreciendo, en lo posible, la coordinación interdepartamental de las
programaciones didácticas.
Además,
estos temas pueden ser tratados específicamente en otras áreas de aprendizaje
como la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, la Educación
Ético-Cívica, la Filosofía y Ciudadanía, la Literatura, la Historia...
En este
contexto, se puede tratar con mayor sentido y eficacia el fenómeno de la
violencia en los centros escolares. La mejor forma de evitar la violencia
escolar es posibilitar mecanismos de prevención, fomentando actitudes y hábitos
de convivencia pacífica y de respeto a las libertades individuales y los
derechos de los ciudadanos.
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