domingo, 11 de junio de 2017

CECYTEM
TULTEPEC
EDUCACION PARA LA NO VIOLENCIA
L.E.O.Y.E.


PRF.PAMELA
 11-06-2017




INDICE
INTRODUCCION……………………………………………………………………PAG.3
EDUCACION PARA LA NO VIOLENCIA…………….......................................PAG.4
HISTORIA DE LA EDUCACION PARA LA PAZ Y NO VIOLENCIA…………..PAG.5
EDUCACION PARA LA PAZ (UNICEF)………………………………………….PAG.7
EDUCACION PARA LA PAZ……………………………………………………..PAG.10
EDUCACION DE LA NI VIOLENCIA EN ESCUELAS………………………...PAG.11
CONCLUCIONES…………………………………………………………………PAG.13
BIOGRAFIAS………………………………………………………………………PAG.14
ANEXOS……………………………………………………………………………PAG.15














INTRODUCCION
El deseo de paz es algo que nos une por encima de las diferencias. Todos sabemos que necesitamos vivir en paz para desarrollarnos libre y plenamente. Todos sabemos la vinculación que existe entre la paz y el bienestar individual y colectivo, así como con los crecientes niveles de violencia, el impacto de un rápido cambio social o con materias referidas a los derechos humanos, el desarrollo global y la persistente carrera armamentista. Éstas y otras cuestiones inciden cada vez más en nuestra vida cotidiana y en la conciencia de los escolares. Las cuestiones de paz y conflicto afectan de modo directo tanto a nuestras vidas como al conjunto del planeta. Desde la década de los ochenta, uno de los importantes temas desarrollados en los centros escolares en casi todos los países del mundo está relacionado con la problemática de la paz: cómo contribuir también desde las instituciones escolares, con el trabajo cotidiano en las aulas, a los procesos sociales en pro de la paz.
La educación para la no violencia  es un contenido transversal que tiene implicaciones en todas las áreas de conocimiento y asignaturas. Por ello, la lectura de este texto será de gran utilidad para el profesorado tanto de educación primaria como de secundaria.











EDUCACION PARA LA NO VIOLENCIA
La educación para la no violencia, no es una opción más sino una necesidad que toda institución educativa debe asumir. Los principios para una convivencia pacífica entre pueblos y grupos sociales, se han convertido en un imperativo legal. Ahora se trata de conseguir que el derecho formal de la paz se convierta en un derecho real.
Educar para la paz es una forma de educar en valores. La educación para la no violencia lleva implícitos otros valores como: justicia, democracia, solidaridad, tolerancia, convivencia, respeto, cooperación, autonomía, racionalidad, amor a la verdad... La educación en valores es un factor importantísimo para conseguir la calidad que propone nuestro sistema educativo.
La educación para la no violencia contribuye a crear entornos de aprendizaje de calidad, adaptados a las necesidades del niño, basados en el respeto a los derechos, las diferencias de género, la salud y la seguridad de las personas, su protección y la contribución positiva a su educación. Una educación de calidad inspirada en la paz produce alumnos bien alfabetizados, conocedores de la aritmética básica y de una adecuada preparación para la vida activa, como el pensamiento crítico, la capacidad de tomar decisiones, la comunicación, la negociación, la resolución de conflictos, la capacidad para hacerles frente y una actitud personal aplicable a contextos específicos, entre otros la construcción de la paz, la prevención de la violencia, la higiene y el saneamiento , las prácticas saludables y nutricionales, educación sexual y la protección medioambiental.













Historia de la educación para la paz o no violencia
Sería impensable hablar de la educación para la Paz, sin hablar de su trayectoria histórica. A finales del siglo XIX, surge en España un movimiento educativo llamado Institución Libre de Enseñanza, que reivindica la libertad de cátedra desde el laicismo, alejándose de las doctrinas religiosas que imperaban en la universidad de la época. Poco después, nace en Europa la “Escuela Nueva”, al finalizar la Primera Guerra Mundial, como proyecto de esperanza de paz. Según el movimiento de la Escuela Nueva, la base del proceso educativo era replantear los fundamentos del sistema educativo que no se basara en el miedo al castigo ni la obtención de una recompensa, sino en el interés real por el contenido del aprendizaje; la educación se proponía fundamentalmente el desarrollo de las funciones intelectuales y éticas, convirtiendo la escuela en un espacio activo en el que se estimulara los intereses del niño y de la niña, desde una perspectiva intelectual y afectiva.
Después de la segunda guerra mundial, se creará el foro de las Naciones Unidas y, más concretamente, la UNESCO que velará por la continuidad del programa emprendido por la Escuela Nueva y le añadirá otros componentes como la educación para los derechos humanos y la educación para el desarme, consiguiendo, de esta manera un nuevo foro de la educación para la comprensión internacional. Más cerca de nuestra época, la no violencia nos ofrecerá una perspectiva más amplia: el desarrollo de la autonomía y la afirmación personal, necesarias a la consecución de la libertad, la correspondencia entre los fines perseguidos y los medios adoptados y la resolución de conflictos.
En los años sesenta del siglo XX llegará la investigación para la paz que nos proporcionará una revisión de los conceptos de paz, la teoría ghandiana del conflicto y la vinculación de la educación para la paz a la educación para el desarrollo, de los que Paul Freire es uno de los máximos representantes. Estas premisas son indispensables a la hora de optar por uno u otro modelo de educación para la paz. Si bien la innovación que supusieron la Escuela Nueva y la declaración de 1945 de la UNESCO son imprescindibles, hemos optado por considerar dos aspectos fundamentales de la Educación para la Paz: la resolución de conflictos y el concepto de “paz positiva”, ya que creemos que trabajar estos aspectos en el aula de primaria nos permite fijar conceptos y desarrollar estrategias claras a través de situaciones cotidianas.
En 1993, la "Carta de la Paz, dirigida a la O.N.U.", se dio a conocer a más de 80 países de los 5 continentes, y ha estado presente en no pocos procesos de paz. De ahí que haya tenido lugar la tercera recepción solemne de una comisión de la Carta de la Paz por parte de la Secretaría General de Naciones Unidas, en Nueva York, el 29 de octubre de 1998, donde se entregó una recopilación del trabajo de reflexión y difusión de la Carta de la Paz desde la entrega anterior, en enero de 1996.
Los 10 puntos de dicha Carta ofrecen fundamentos y criterios a partir de los cuales puede desarrollarse la paz. Historiadores, filósofos, pedagogos, expertos en la familia, juristas, mediadores de conflictos, psicólogos, animadores sociales y laborales, economistas, dirigentes religiosos, personal sanitario, artistas, medios de comunicación social y, en definitiva, toda la sociedad, deben hacer mucho para construir y desarrollar una 'paz positiva'.


 Educación para la paz (UNICEF)

Las actividades relacionadas con la educación para la paz que promueve el UNICEF siguen las directrices de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio y los principios de los derechos humanos, como por ejemplo los incluidos en la Convención sobre los Derechos del Niño, es decir, la no discriminación, a la participación y a ser escuchados. Estos principios implican un compromiso con la construcción de la paz, la reducción de la pobreza a través de la inversión en la infancia, y la reducción de las diferencias mediante medidas dirigidas a los niños más vulnerables, más marginados y más necesitados.
En el UNICEF, la educación para la paz se define como “un proceso de promoción del conocimiento”, las capacidades, las actitudes y los valores necesarios para producir cambios de comportamiento que permitan a los niños, los jóvenes y los adultos prevenir tanto la violencia evidente como la estructural; resolver conflictos de manera pacífica; y crear condiciones que conduzcan a la paz, tanto a escala interpersonal, como intergrupal, nacional o internacional.”
El citado enfoque comparte los objetivos del Marco de Acción de Dakar del programa Educación para Todos, que propugna la promoción de una educación que ayude a los niños y los jóvenes a adquirir capacidades, como la prevención y resolución pacífica de conflictos, y valores éticos y sociales.
Ejemplos de actividades de paz basadas en la educación:
1. Apoyar las iniciativas nacionales de educación para la paz y de educación para la resolución de conflictos.
En más de 20 países se están llevando a cabo iniciativas basadas en la educación, tanto formal como informal. Dichas iniciativas cubren una amplia gama de actividades, entre otras las oportunidades de aprendizaje por medio del juego, la mediación entre miembros del mismo grupo para la resolución de conflictos, las campañas para la coexistencia pacífica, el uso de los espectáculos teatrales y de otros tipo con fines de concienciación sobre la paz, las escuelas adaptadas a los niños y las iniciativas comunitarias de la misma índole, la creación de capacidad para promover el liderazgo juvenil democrático, la formación de radiodifusores juveniles, y la educación de progenitores para la mediación de conflictos y la no violencia.
2. Apoyar la elaboración de materiales y programas educativos y manuales escolares nacionales para la educación para la paz y la educación para la resolución de conflictos. Estos materiales se utilizan para ayudar a las niñas y los niños a desarrollar sus capacidades en el ámbito de la resolución de conflictos, la negociación, el pensamiento crítico y la comunicación, que les permitirán resolver conflictos sin recurrir a la violencia.
3. El deporte para el desarrollo. En las Naciones Unidas se creó un Grupo de Trabajo interinstitucional sobre el deporte para el desarrollo y la paz. Dicho grupo recomienda que el deporte se utilice como herramienta en los programas dedicados al desarrollo y la paz, y que las actividades de comunicación basadas en el deporte se centren en las acciones de promoción y movilización social, en particular a escala nacional y local. El UNICEF promueve la educación de las niñas mediante su asociación con eventos deportivos internacionales y mensajes sobre la paz y la resolución de conflictos.
 4. La educación para la paz y el desarme. En Kosovo, Somalia, el Sudán meridional y Tayikistán se ha iniciado un proyecto multinacional titulado “Disarming Children and Youth: Raising Awareness and Addressing the Impact of Small Arms.” Su objetivo es promover el cambio en las actitudes y los comportamientos de los niños, sus familias y las comunidades, en oposición al uso de armas pequeñas. La estrategia consiste en desarrollar las capacidades de los niños para resolver conflictos, ofrecer a los jóvenes comportamientos alternativos y promover cambios en las políticas públicas mediante la participación en actividades a favor de la paz a escala comunitaria y nacional.

5. La educación para la paz basada en la preparación para la vida y el medio ambiente en el Sudán meridional (Operación Supervivencia en el Sudán). En la actualidad se están desarrollando módulos educativos para la paz basados en la preparación para la vida. Los módulos proporcionan información y actividades que ayudarán a los docentes y los alumnos a desarrollar conocimientos, actitudes y capacidades en materia de seguridad ante las minas terrestres, la resolución de conflictos, la creación de la paz y la promoción de los derechos humanos. El programa de educación basado en la preparación para la vida va más allá de los contenidos educativos por sí mismos y adoptan un enfoque global orientado a una educación de calidad. En muchos lugares del Sudán meridional, dos generaciones de niñas y niños sólo han conocido la guerra y los traumas que ésta produce. Los mentores reciben formación en enseñanza y métodos de aprendizaje participativos; y los alumnos están compuestos de estudiantes, jóvenes en edad post escolar, grupos de mujeres, grupos comunitarios y personal de la administración local. Los mentores reciben formación en métodos de aprendizaje y enseñanza participativos. Los centros comunitarios –que facilitan servicios integrados, como educación, cuidados de salud, agua potable y saneamiento– proporcionan un entorno de aprendizaje protector y sensible a las cuestiones de género que permite a los niños practicar la formación para la vida cotidiana que han adquirido.
6.  Desarrollo de un equipo de sensibilización en materia de minas terrestres y armas pequeñas. Dicho equipo permite al personal del UNICEF contar con los recursos necesarios para desarrollar actividades de sensibilización en los ámbitos citados. Se está elaborando un cuaderno titulado “Guía de los derechos del niño en relación con el Tratado de prohibición de las minas terrestres” que mejorará el conocimiento de los efectos de las minas terrestres en los niños, y que explicará la relación entre la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y sobre su destrucción.



EDUCACION PARA LA PAZ

Una educación para la paz, la no violencia y la convivencia tiene que asumir sistemáticamente la tarea de analizar el currículo oculto, procurando que afloren aspectos como: trato, comunicación, participación, atuendo, información, etc. De esta forma se podrá diagnosticar el modelo educativo subyacente y buscar soluciones correctas, analizando y resolviendo conflictos. Es fundamental educar en el respeto a las normas cuando son justas y en la desobediencia cuando son injustas. Todos somos responsables de la educación para la paz, tanto a nivel personal como social, local e internacional. La educación para la paz supera el marco de lo extracurricular o complementario y, a través de los distintos niveles del sistema educativo, se va identificando con el mismo concepto de la educación como tal.
Implantar la educación para la paz en el proceso de enseñanza puede ser fruto del temor a la guerra y sus consecuencias o, mejor aún, de la convicción ante la llamada de la historia y el concepto de la dignidad del hombre sobre la tierra. Los grandes retos educativos son aprender a ser, a hacer, a pensar y a convivir. Fernando Lucini (l994), en Temas transversales y áreas curriculares, señala once objetivos de educación para la paz que pueden ser muy útiles.
Educar para la paz es invitar a actuar en el microcosmos escolar y en el macronivel de las estructuras sociales. Los componentes de la educación para la paz son: la comprensión internacional, los derechos humanos, el mundo multicultural, el desarme, el desarrollo, el conflicto...
Para trabajar la educación para la paz, deberemos:
- fomentar la autonomía, la autoestima, la autoafirmación y la capacidad de desarrollar relaciones interpersonales, como premisa para el respeto y el entendimiento de las desigualdades
- favorecer el acceso a la información y su análisis crítico
- promover el diálogo como punto de encuentro entre el pensamiento y las distintas valoraciones que ofrecen la pluralidad
- estimular la toma de decisiones y de responsabilidades en función de las opciones elegidas y de sus consecuencias.
- concienciar sobre el reparto desigual de recursos entre los pueblos del planeta y la violación de los derechos humanos
- reconocer las situaciones de discriminación, injusticia y desigualdades sociales en el entorno escolar y de barrio y trabajar en su eliminación.
- Adoptar una actitud de beligerancia positiva respecto de los valores compartidos.


EDUCACION DE LA NO VIOLENCIA EN ESCUELAS

Para llevar la educación para la no violencia a las aulas es necesario partir de la premisa de que cada alumna y cada alumno son distintos entre sí. Que cada uno y cada una tiene su forma de ver el mundo, sus preferencias y sus peculiaridades. Es importante recordarlo, porque es precisamente este reconocimiento de la diversidad individual la que nos ayudará a enfocar el conflicto desde una perspectiva constructiva en cuanto este aflore y a no ignorarlo en nombre de una homogeneización tranquilizadora del aula.
Cuando surge el conflicto, lo hace en general por intereses contrapuestos. Es, por lo tanto, imprescindible que busquemos fórmulas, estrategias y propuestas de trabajo que fomenten el desarrollo de capacidades argumentativas no violentas, la verbalización de los sentimientos, la expresión de la percepción de frustración o de injusticia que puedan asomar.
A menudo, no son las palabras pronunciadas las que llevan a una situación de conflicto sino la interpretación que de ellas se hace. Mención aparte merece la expresión gestual, no verbal, el tono utilizado, las muecas o expresiones de la cara, etc., sin olvidar el arma de doble filo que supone la risa: esta será factor de distensión o elemento crispador, según se entienda como reírse con y no reírse de como educadores y educadoras, es fundamental que nuestro papel sea el de mediador o mediadora en los conflictos que surjan en el aula. Ello supone que no tomemos partida por nadie y que nuestro objetivo sea el de encontrar una solución que beneficie a cada una de las partes.
Trabajar el concepto de paz positiva en el aula está al alcance de quienes deseen mirar la realidad con ojos constructivos: las conductas y actitudes que nos llevan a escuchar y expresar, las exigencias que establecemos en cuanto a códigos éticos, la apuesta por la igualdad y el respeto y la búsqueda de alternativas a cada una de las situaciones de violencia que observamos a nuestro alrededor son probablemente los grandes pilares en los que asentamos la praxis de la educación para la paz.
Por otra parte, la adquisición-aprendizaje de habilidades que lleven a desarrollar la asertividad y la competencia social será otro espacio a trabajar, para fomentar la capacidad de los alumnos y alumnas de manifestar sus opiniones, sentimientos, derechos y deseos de forma directa y sincera, al mismo tiempo que respetan las  opiniones, sentimientos, derechos, deseos de los compañeros y compañeras con los que se interrelacionan.
Las reformas educativas insisten en la necesidad de una educación para la ciudadanía y los valores en general. Todas estas buenas intenciones deben concretarse en disposiciones legales positivas. En el Estado Español, la ley orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación establece que los alumnos de Primaria estudiarán "Educación para la ciudadanía y los derechos humanos", que en 4.º de Enseñanza Secundaria Obligatoria se estudiará "Educación Ético-Cívica, y que en Bachillerato se impartirán enseñanzas sobre "Filosofía y Ciudadanía"


 CONCLUCIONES

Desde los sistemas educativos formales y la educación no formal e informal se deben aunar y coordinar esfuerzos para hacer posible una convivencia pacífica de todos los ciudadanos, que supere todo brote de racismo, xenofobia, delincuencia e injusticia social. El conocimiento e intercambio de experiencias positivas podrá enriquecer y hacer más eficaz el esfuerzo que hagamos para prevenir y erradicar la violencia escolar, promoviendo estímulos para favorecer la convivencia pacífica que todos deseamos y necesitamos. Gracias a las tecnologías de la información y de la comunicación, problemas como el que nos ocupa pueden ser abordados desde una perspectiva global.



















BIOGRAFIAS

La educación para la paz y no violencia [en línea] <http://rieoei.org/experiencias146.htm> [ 10-03-07]
David Hicks., educación para la paz, 1er edición, Madrid, España,               Ediciones Morata S.L, 01-01-1999, 304pag
Educación para la paz [en línea] <https://www.unicef.org/spanish/education/focus_peace_education.html>           [09-02-2006]
Combatir la violencia con la educación [en línea] <https://www.entreculturas.org/es/noticias/combatir-la-violencia-con-ducacion> [28-01-2016]
Martina Tuts y Luz Martínez Ten, educación en valores y ciudadanía,           México, México, catarata, 11pag















No hay comentarios:

Publicar un comentario

BIENVENIDOS

Un integrante de cada equipo deberá subir los tres trabajos académicos que realizaron Crearan una entrada por trabajo, es decir, una ent...