domingo, 11 de junio de 2017

educación para la no violencia 204

Colegio de estudios científicos y tecnológicos  del Estado de México
Plantel Tultepec
“Educación para la no violencia”.
Profesora: Lic. Pamela Valeria Aranda Martínez
Alumnos: Brito Hernández Ricardo
Montoya Pulido Monserrat
Reyes Zúñiga Román Eduardo
Turno: Vespertino
Grupo: 204


Índice
Introducción……………………………………………………………………………………………………………………3
Desarrollo……………………………………………………………………………………………………………………..4
Conclusión……………………………………………………………………………………………………………………..7
Bibliografía…………………………………………………………………………………………………………………….8

Introducción

La sociedad proyectada  sobre la institución escolar multitud de interrogantes sobre su naturaleza y función.
Los trepidantes cambios producidos en la ultima década han hecho proliferar la intolerancia y la violencia, no solo física si no también verbal. Esto a sucitado un cierto desasociego que a entrado al debate no tanto en las epidemias de violencia como los valores que se transmiten educativamente.
Aunque quizás lo que esta en crisis es el valor de cada individuo al educar, en una sociedad que n o siempre esta manifiesta de una forma clara los valores de cada persona.
El principal objetivo de la educación debe de ser transmitir el vasto conocimiento acumulado a las generaciones siguientes. Lo9s derechos humanos tales como la paz o la tolerancia, tienen que formar parte de este y se transmiten de forma practica. Aunque talvez las actuales problemas del mundo o de la misma sociedad o grupo social han hecho que se tomen medidas donde luego no son las necesarias y correctas para disminuir esto y esa educación recibida en casa y escuela necesitan hacerlo un objetivo prioritario.








Desarrollo

Es necesario construir una base sólida  donde empiece por dirigir una correcta actuación y comportamiento con siempre tener en mente que se tiene que educar para hacer la paz y no deshacerla.
Lamentablemente los medios de comunicación son una influencia negativa en la mayoría de los casos, sirven para generar más ocasiones de violentar a la sociedad, gracias a que la crítica casi nunca es positiva o del agrado a la sociedad provocando estos hechos, aunque, siempre y cuando no afecte sus intereses personales y monetarios, simplemente basta con ver el periódico del día para percatarse que  siempre está lleno de comentarios amarillistas que solo provocan una ola de actos violentos y malos para la sociedad.
Estos daros llevan a la conclusión de que la violencia en las aulas y en la sociedad esta aumentando increíblemente rápido, aunque la mayor parte de los alumnos no están afectados por ella. Aunque por otro lado los que están involucrados tienden a exagerar su situación.
La interrogante es, que más ha proliferado entre los docentes, ha sido  el “¿Por qué?” de que se produzca. Existen dos opciones para resolver esta pregunta:
Uno puede ser los cambios sociales y familiares: en la gran parte de los padres de los alumnos de hoy en día trabajan ambos, esto unido al  poco tiempo que recaban para comunicarse por motivos varios como pueden ser la televisión, internet e incluso los video juegos, nos transporta a un concepto de familia totalmente distinto que existía hace apenas dos décadas.
Este panorama pone en manos de los docentes una fuerte responsabilidad, que parte de poner en contacto a familia y a escuela abriendo cauces de actuación en los que ambos coordinen sus conocimientos de manera organizada y profesional para beneficio del alumno.
La sociedad ha aceptado a la violencia como “normal”, donde los valores “ocultos” de la misma, son los que implícitamente parece ser que esta conlleva actualmente, deben ser revisados lo antes posible. Estas olas de violencia que hacen tambalear  a las sociedades más evolucionadas y que conmueven y consternan a todos ti9enen en su origen en algo, por desgracia todavía hoy día interiorizado y asumido como propio de la cultura.
Ante la violencia surgida en las escuelas los docentes tratan de buscar una solución mediante programas de prevención, pero es obvio que esto no basta; es preciso plantear a los alumnos alternativas para resolver los conflictos que sr les plantea de forma constructiva.
Como es natural, la violencia no afecta solo a las escuelas, es un conflicto que afecta a toda la sociedad, por lo tanto desde las estructuras de la misma se tiene que encontrar un remedio para resolver esto. Y este empieza por delimitar y objetivar cue4stiones asociadas a esta violencia.
Esto lleva a considerar su importancia educativa por lo que de convivencia tiene, ya que se tiene que favorecer la discusión por la vía comunicativa. El conflicto deber ser parte sustantiva de la escuela, pues favorece el dialogo y del desarrollo de actitudes y valores positivos hacia el compañerismo y hacia la convivencia.
Es además un elemento con figurante del individuo, le ayuda a desarrollarse intelectual y moralmente, ya que con el aprende a dialogar exponiendo sus puntos de vista ordenadamente y ateniendo a los de los demás respetándolos.
A pesar de esto muchas personas lo asocian a agresividad porque puede resolverse así cuando uno impone a otro, generando un foco de violencia.
Y, pues como ya se ha dicho la escuela no es más que el reflejo de la sociedad y esta no debe de olvidar que para obtener una paz firme y duradera hay que trabajar del día a día desde la colaboración más cercana transigiendo unas veces y luchando dialogada mente otras. Porque la paz no es solo una necesidad de toda la sociedad y de cada uno de los ciudadanos de la tierra sino que también es un derecho y no deber.
Así se ha entendido esto desde tiempos remotos, y la doctrina de Cristo, el budismo, o la acción educativa de los cuáqueros, pusieron su empeño en lograr una unidad pacifica desde el principio.
Así que para enfrentarse a estas situaciones y prevenirlas es necesario primeramente investigar el fenómeno delimitando su naturaleza, analizando quienes son más propensos a ser víctimas, sin olvidar lo que de azar hay en ello. En segundo lugar, viendo los posibles núcleos de exclusión social de la escuela que son muchos casos reflejos del sistema de dominio-exclusión existente en la sociedad. Y por último analizando cada uno de los componentes que interaccionan en su estructura.
Y por otro lado, partiendo de todo lo antes dicho, unas buenas claves de intervención serían las siguientes:
àVer separadamente los aspectos presentes en el conflicto (personas, procesos, problemas).
àClasificar el origen, la estructura y la magnitud del problema.
De esto se extraen una serie de intervenciones concretas:
Intervención en el proceso de enseñanza-aprendizaje: Este se debe basar en la cooperación y colaboración de los alumnos entre si y de estos con los educadores.
No hay que olvidar nunca que a la escuela no solo se va a aprender, sino también a hacer cosas; y en este apartado se tiene que recordar que muchas tareas son individuales, pero otras muchas son grupales. Tratar una parte del curriculum de un grupo cooperativo, es decir, construir el conocimiento y compartirlos conjuntamente, favorece la comunicación de los propios saberes mediante el dialogo y proporciona una retroacción que repercute en un trabajo efectivo sobre temas concretos.




Conclusión

El hecho de que tanta gente haya confiado en la paz como la solución a tantos y tantos problemas que hoy ahogan a nuestra sociedad, nos da pie a recapacitar  sobre lo que estamos aportando a ese empeño tan loable, por el que incluso arriesgaron o dieron sus vidas muchos de ellos , tal y como sucedió con Martin Luther King.
Viendo todo esto resulta sorprendente como ya en algunas universidades extranjeras se imparte dicha asignatura a los futuros egresados haciendo énfasis en los docentes, siendo estos los encargados de ponerla en práctica para cambiar la sociedad en base a la enseñanza a sus alumnos y gente que los rodea, centrándose en los jóvenes que son más propensos a realizar actos violentos e incluso que se enseñe desde la etapa más pequeña posible para que no crezcan con malas acciones. Así, una adecuada demanda para la educación para la paz y la convivencia como eje fundamental de los estudios de todo maestro/a, sería el primer paso para aportar un granito de arena para nuestra formación a la paz  y no violencia.






Bibliografía

Torrego, J.C. (y otros)
2000 Mediación de conflictos en instituciones educativas, Madrid, Narcea
“Educación para la no violencia en las escuelas y la sociedad”
www.ugr.es/pwlac/G19_32IsabelFrancisca_ALvarez_Nieto.html







   

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