Colegio de estudios
científicos y tecnológicos del Estado de
México
Plantel Tultepec
“Educación para la no
violencia”.
Profesora: Lic. Pamela
Valeria Aranda Martínez
Alumnos: Brito Hernández
Ricardo
Montoya Pulido Monserrat
Reyes Zúñiga Román Eduardo
Turno: Vespertino
Grupo: 204
Índice
Introducción……………………………………………………………………………………………………………………3
Desarrollo……………………………………………………………………………………………………………………..4
Conclusión……………………………………………………………………………………………………………………..7
Bibliografía…………………………………………………………………………………………………………………….8
Introducción
La
sociedad proyectada sobre la institución
escolar multitud de interrogantes sobre su naturaleza y función.
Los
trepidantes cambios producidos en la ultima década han hecho proliferar la
intolerancia y la violencia, no solo física si no también verbal. Esto a
sucitado un cierto desasociego que a entrado al debate no tanto en las
epidemias de violencia como los valores que se transmiten educativamente.
Aunque
quizás lo que esta en crisis es el valor de cada individuo al educar, en una
sociedad que n o siempre esta manifiesta de una forma clara los valores de cada
persona.
El
principal objetivo de la educación debe de ser transmitir el vasto conocimiento
acumulado a las generaciones siguientes. Lo9s derechos humanos tales como la
paz o la tolerancia, tienen que formar parte de este y se transmiten de forma
practica. Aunque talvez las actuales problemas del mundo o de la misma sociedad
o grupo social han hecho que se tomen medidas donde luego no son las necesarias
y correctas para disminuir esto y esa educación recibida en casa y escuela
necesitan hacerlo un objetivo prioritario.
Desarrollo
Es
necesario construir una base sólida
donde empiece por dirigir una correcta actuación y comportamiento con
siempre tener en mente que se tiene que educar para hacer la paz y no deshacerla.
Lamentablemente
los medios de comunicación son una influencia negativa en la mayoría de los
casos, sirven para generar más ocasiones de violentar a la sociedad, gracias a
que la crítica casi nunca es positiva o del agrado a la sociedad provocando
estos hechos, aunque, siempre y cuando no afecte sus intereses personales y
monetarios, simplemente basta con ver el periódico del día para percatarse
que siempre está lleno de comentarios
amarillistas que solo provocan una ola de actos violentos y malos para la
sociedad.
Estos
daros llevan a la conclusión de que la violencia en las aulas y en la sociedad
esta aumentando increíblemente rápido, aunque la mayor parte de los alumnos no
están afectados por ella. Aunque por otro lado los que están involucrados
tienden a exagerar su situación.
La
interrogante es, que más ha proliferado entre los docentes, ha sido el “¿Por qué?” de que se produzca. Existen
dos opciones para resolver esta pregunta:
Uno
puede ser los cambios sociales y familiares: en la gran parte de los padres de
los alumnos de hoy en día trabajan ambos, esto unido al poco tiempo que recaban para comunicarse por
motivos varios como pueden ser la televisión, internet e incluso los video
juegos, nos transporta a un concepto de familia totalmente distinto que existía
hace apenas dos décadas.
Este
panorama pone en manos de los docentes una fuerte responsabilidad, que parte de
poner en contacto a familia y a escuela abriendo cauces de actuación en los que
ambos coordinen sus conocimientos de manera organizada y profesional para
beneficio del alumno.
La
sociedad ha aceptado a la violencia como “normal”, donde los valores “ocultos”
de la misma, son los que implícitamente parece ser que esta conlleva
actualmente, deben ser revisados lo antes posible. Estas olas de violencia que
hacen tambalear a las sociedades más
evolucionadas y que conmueven y consternan a todos ti9enen en su origen en
algo, por desgracia todavía hoy día interiorizado y asumido como propio de la
cultura.
Ante
la violencia surgida en las escuelas los docentes tratan de buscar una solución
mediante programas de prevención, pero es obvio que esto no basta; es preciso
plantear a los alumnos alternativas para resolver los conflictos que sr les
plantea de forma constructiva.
Como
es natural, la violencia no afecta solo a las escuelas, es un conflicto que
afecta a toda la sociedad, por lo tanto desde las estructuras de la misma se
tiene que encontrar un remedio para resolver esto. Y este empieza por delimitar
y objetivar cue4stiones asociadas a esta violencia.
Esto
lleva a considerar su importancia educativa por lo que de convivencia tiene, ya
que se tiene que favorecer la discusión por la vía comunicativa. El conflicto
deber ser parte sustantiva de la escuela, pues favorece el dialogo y del
desarrollo de actitudes y valores positivos hacia el compañerismo y hacia la
convivencia.
Es
además un elemento con figurante del individuo, le ayuda a desarrollarse intelectual
y moralmente, ya que con el aprende a dialogar exponiendo sus puntos de vista
ordenadamente y ateniendo a los de los demás respetándolos.
A
pesar de esto muchas personas lo asocian a agresividad porque puede resolverse así
cuando uno impone a otro, generando un foco de violencia.
Y,
pues como ya se ha dicho la escuela no es más que el reflejo de la sociedad y
esta no debe de olvidar que para obtener una paz firme y duradera hay que
trabajar del día a día desde la colaboración más cercana transigiendo unas
veces y luchando dialogada mente otras. Porque la paz no es solo una necesidad
de toda la sociedad y de cada uno de los ciudadanos de la tierra sino que
también es un derecho y no deber.
Así
se ha entendido esto desde tiempos remotos, y la doctrina de Cristo, el
budismo, o la acción educativa de los cuáqueros, pusieron su empeño en lograr
una unidad pacifica desde el principio.
Así
que para enfrentarse a estas situaciones y prevenirlas es necesario
primeramente investigar el fenómeno delimitando su naturaleza, analizando
quienes son más propensos a ser víctimas, sin olvidar lo que de azar hay en
ello. En segundo lugar, viendo los posibles núcleos de exclusión social de la
escuela que son muchos casos reflejos del sistema de dominio-exclusión
existente en la sociedad. Y por último analizando cada uno de los componentes
que interaccionan en su estructura.
Y
por otro lado, partiendo de todo lo antes dicho, unas buenas claves de
intervención serían las siguientes:
àVer separadamente los
aspectos presentes en el conflicto (personas, procesos, problemas).
àClasificar el origen,
la estructura y la magnitud del problema.
De
esto se extraen una serie de intervenciones concretas:
Intervención
en el proceso de enseñanza-aprendizaje: Este se debe basar en la cooperación y
colaboración de los alumnos entre si y de estos con los educadores.
No
hay que olvidar nunca que a la escuela no solo se va a aprender, sino también a
hacer cosas; y en este apartado se tiene que recordar que muchas tareas son
individuales, pero otras muchas son grupales. Tratar una parte del curriculum
de un grupo cooperativo, es decir, construir el conocimiento y compartirlos conjuntamente,
favorece la comunicación de los propios saberes mediante el dialogo y
proporciona una retroacción que repercute en un trabajo efectivo sobre temas
concretos.
Conclusión
El
hecho de que tanta gente haya confiado en la paz como la solución a tantos y
tantos problemas que hoy ahogan a nuestra sociedad, nos da pie a
recapacitar sobre lo que estamos
aportando a ese empeño tan loable, por el que incluso arriesgaron o dieron sus
vidas muchos de ellos , tal y como sucedió con Martin Luther King.
Viendo
todo esto resulta sorprendente como ya en algunas universidades extranjeras se
imparte dicha asignatura a los futuros egresados haciendo énfasis en los
docentes, siendo estos los encargados de ponerla en práctica para cambiar la
sociedad en base a la enseñanza a sus alumnos y gente que los rodea,
centrándose en los jóvenes que son más propensos a realizar actos violentos e
incluso que se enseñe desde la etapa más pequeña posible para que no crezcan
con malas acciones. Así, una adecuada demanda para la educación para la paz y
la convivencia como eje fundamental de los estudios de todo maestro/a, sería el
primer paso para aportar un granito de arena para nuestra formación a la
paz y no violencia.
Bibliografía
Torrego,
J.C. (y otros)
2000
Mediación de conflictos en instituciones educativas, Madrid, Narcea
“Educación
para la no violencia en las escuelas y la sociedad”
www.ugr.es/pwlac/G19_32IsabelFrancisca_ALvarez_Nieto.html
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